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De una lectura

Es mi tarea formar mi propia personalidad, sin imitar a nadie, pues tengo rasgos y cualidades muy mías. El tiempo, la experiencia, lo que aprendo y veo, me mejoran. Estoy orgullosa de ser quien soy.

 
 

  

Cuando alguien hace algo por ti, si tú eres una buena persona, te vas a sentir mal si no puedes agradecerle.

Te vas a sentir aun peor si esa persona no tendrá la oportunidad de saber lo bueno que te hicieron.


 

Nunca tengas miedo de mirar hacia atrás, especialmente hacia aquello que hiciste mal.

Todos dicen que debemos olvidar las derrotas y los fracasos y que debemos estar siempre listos para intentar de nuevo. Bien, intentar de nuevo? Sí. Pero dejar de tener en cuenta las derrotas y los fracasos? Jamás.

Porque en la batalla de la vida, gana quien sabe perder, quien sabe capitalizar la derrota, quien no vive lamentándose por algo que no resultó, sino al contrario, enfrenta la derrota sin rencor, sin amargura, analizando e investigando por que falló.

No podremos cambiar una situación, pero podemos cambiarnos a nosotros mismos. Dios sabe que no es fácil ya que es un cambio que sucede dentro del corazón. Y dónde podemos sacar la fuerza, hasta el anhelo para realizar tal cambio?

Todos nosotros tenemos libre albedrío. Y nadie vive en un vacío. Así que lo que una persona hace puede afectar a otra persona. No podremos dictar lo que hace esa otra persona. Pero podemos resolver enfrentar cualquier problema con gracia y dignidad.

Yo estaba escuchando unas canciones de Kelly Clarkson. Y esa canción “Because of You” me hizo pensar. El otro día, estaba hablando con mi compañera. Una nena en nuestra clase cumplió 5 años. Su mamá planeó una fiesta. Así que Karen y yo estamos preparando el aula con las decoraciones.

El tema de la fiesta era Disney. Karen me dijo que de niña a ella le encantaba Minnie Mouse. Me contó que cuando estaba enferma en el hospital su papi le trajo una muñeca de Minnie Mouse. Dijo que nunca puede olvidar aquel momento y por eso es importante que los padres demuestren su amor por sus hijos. Porque los niños no se olvidan de esas cosas.

Karen y yo pasamos un rato hablando. Y es la verdad. Los padres tienen que darse cuenta del daño que pueden causarles a sus hijos. Mi relación con mis padres puede ser bien tumultuoso. Pero nunca voy a olvidar que era mi madre quien me hizo sentir amor cuando yo era niña. Eso no quiere decir que mi padre me odiaba. Pero quien fue que me daba cariño y afecto? Mi madre. Ella siempre estaba allí cuando yo era joven. Hablar con Karen me recordó de muchas cosas… Mi padre me dejaba en el carro durante muchas horas mientras él charlaba con sus amigos. No importaba el calor, tampoco el frío. Y si yo saliera del carro, él me gritaba. Creo que él me dejaba allí para que sus amigos no se dieran cuenta de que yo estaba allí esperándole. Porque si ellos lo sabían, le iban a decir que se fuera a su casa. Un día, me dejó en el carro. Hacía mucho calor, como 90 F. Yo tenía puesto el yeso para mi escoliosis… un yeso de plástico duro. Un yeso que no respiraba. Yo estaba sufriendo en ese carro. Por horas me quedé esperándole. Y cuando salí llorando del carro pidiéndole que me llevara a la casa, él estaba enfadado.

Era un padre y marido bien egoísta. Cambió cuando me pusieron en el hospital. Fue entonces que la conciencia le remordió. Cambió conmigo. Yo sabía que él me daría cualquiera cosa que yo le pidiera. Pero nunca cambió con mi madre. Él siguió faltándole el respeto. Hasta este mismo día. Hace tres semanas atrás que mi madre le dijo a él “No sabes el dañó que has causado”. Él no la tomó en serio. Y yo? Ya estoy harta. No es que no me importa. Es que ya no quiero saber nada. Cuando era niña, me hacía triste. Ahora, me irrita. Los dos son culpables. Él por su mal comportamiento y ella por aguantarlo.

Sí, yo amo a mis padres. Pero lo que digo es lo que creo en mi corazón. No saben el daño que han causado. No tienen ninguna idea. Todo el mundo se pregunta porque yo so así. Y a pesar de todo, yo sé en mi corazón que si yo quiero algo mejor para mí, y para mis hijos, no puedo sentarme aquí echándole la culpa por el resto de mi vida. Ya no soy niña. Soy una persona capaz. No seré perfecta, pero soy capaz. Karen me dijo que yo salí okey. Pero si yo salí okey (y yo sé que salí mejor que “okey”), es porque había otras personas en mi vida que me dieron el ejemplo. Si yo no tuviera a esas personas, me imagino que yo sería aun más torpe y rara que soy. No, no es una queja. Es un reflejo.

 

Muchas veces, la juventud se desperdicia en los jóvenes…

Sabes por qué? Es porque no saben apreciarla. No saben su valor.

Cuando eres joven, hay mucha libertad pero poca responsabilidad. La vida es una gran fiesta.

Nadie espera nada mucho de ti, así que tú puedes hacerlo todo a tu manera.

Yo estaba pensando en mi tía favorita. Ella no es tan vieja. Ella me lleva diez años a mí. El otro día, yo le dije que ella tenía una linda familia y que ella era buena madre y buena esposa y todo eso. Ella y mi tío, trabajaron para conseguir todas las cosas que tienen. Nadie se les regaló nada.

Pero me pregunto… Como sabe una persona que él o ella quiere algo cuando jamás lo tenía? Y yo pregunto porque hay tantas personas que viven con desgracia y miseria y aflicción, y esas personas no hacen nada para cambiar su situación. Al contrario, siguen haciendo cosas para empeorar sus situaciones.

Qué les falta a esas personas? Qué necesitan? Todo el mundo debe querer una vida mejor. Aun el millonario quiere que su hijo sea multimillonario.

No tiene sentido? Pero qué es? No saben que una vida mejor existe? No saben como conseguirla? No creen que sea algo importante? En la misma familia puede haber personas que caminan por sendas tan diferentes. Por qué? Y cómo?

Agua que no vas a beber, déjala correr…

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